A Rolls-Royce le salen las cuentas. De hecho la primera mitad de 2011 ha sido la más prolífica y exitosa desde su resurgimiento en el año 2003. Con 1.592 unidades vendidas en lo que llevamos de año, el crecimiento respecto a 2010 ha sido de un 64%. ¿Qué mejor forma de celebrar el centenario del Espíritu del Éxtasis?
Rolls-Royce asegura que durante estos meses se ha mantenido la demanda del Phantom, pero tal vez se muestren un poco parcos en detalles con el verdadero artífice de este hito: el nuevo Rolls-Royce Ghost. Ya en 2010 consiguió que se duplicaran las ventas respecto al año anterior, y es que se trata de todo un Rolls relativamente “asequible” y mucho más adecuado para el día a día que el propioRolls-Royce Phantom (y sus variantes Coupé y Drophead Coupé).
El éxito del Rolls-Royce Ghost no sólo ha sido el de convertirse en el verdadero revulsivo para multiplicar las ventas de esta forma. Según Rolls-Royce hasta un 80% de los compradores que adquirieron un Ghost eran nuevos clientes de la marca, con lo cual ha conseguido ser el verdadero gancho que atraiga a una nueva clientela que probablemente seguirán fieles a Rolls.
En definitiva el objetivo del Rolls-Royce Ghost era el de recortar distancias con los buques insignia de los grandes fabricantes alemanes. Hablamos de los BMW Serie 7, Audi A8 y Mercedes-Benz Clase S. Obviamente el Ghost está mucho más cerca de estos que el propio Phantom. Pero aún sigue siendo mucho más ostentoso y grande que estos, así como les separan más de 100.000€.
Por cierto. Otra forma de entender este crecimiento es analizándolo por regiones. El área Asia-Pacífico es el que más ha crecido con hasta un 170%, mientras que en Oriente Medio y Estados Unidos ha sido alrededor de un 40%. Las ventas en Alemania han aumentado alrededor de un 60%.
He aquí el desglose de ventas de Rolls-Royce en los últimos 7 años:
Mientras tanto Rolls-Royce no se detiene y ya desarrolla prototipos y modelos de estudio de berlinas de lujo eléctricas, véase el Rolls-Royce Phantom 102 EX y trabaja con marcas mucho más “mundanas” y populares en el desarrollo de ediciones especiales, exclusivas y con acabados de lujo, tal es el caso del Mini by Goodwood. ¿Cuál será el próximo hito que superará Rolls-Royce?
Así como Rolls-Royce concibió el nuevo Phantom como el summum del lujo y la elegancia, la idea de hacer que éste se convirtiera en un gran coupé descapotable para ser disfrutado al aire libre se materializó en el Rolls-Royce Phantom Drophead Coupé. En definitiva, la combinación perfecta para el fin de semana y momentos de ocio. Pero sin dejar de lado la exclusividad, el toque de distinción de que hace gala Rolls, he aquí toda una muestra de todas las posibilidades de personalización con que cuentan los orgullosos clientes de la marca británica. Coincidiendo con el evento de Masterpiece London 2011, una de las ferias de arte y antigüedades más importantes del Reino Unido, la marca de Goodwood presenta un Rolls-Royce Phantom Drophead Coupé personalizado, para el que ha preparado una edición especial apodada Masterpiece. Para ello han contado con la ayuda de la factoría de lujo y joyería Asprey, la combinación perfecta para un automóvil único que cuenta con acabados y equipamiento especial a la medida del cliente que se decantaría por un vehículo así. De hecho, Asprey ha diseñado un joyero que se adapta como anillo al dedo al hueco de la guantera, así como un juego de maletas de piel de la máxima calidad y que se adaptan perfectamente al hueco del maletero de este inmenso coupé descapotable. Los acabados de piel clara del habitáculo contrastan con la madera de palisandro de las inserciones, los emblemas con las siglas R-R cosidos en los reposacabezas y el llamativo y exclusivo color azul Mazarine Blue de la carrocería. Una más de las 44.000 combinaciones de color para la carrocería que ofrece Rolls-Royce a sus clientes.
Probablemente se trate de uno de los símbolos más representativos de la industria automovilística, el Espíritu del Éxtasis. Se trata de la figurita que a lo largo de cien años han lucido todos los Rolls-Royce como símbolo de la exaltación del espíritu de la marca: el lujo, la belleza y la velocidad.
En sus inicios Rolls-Royce no lucía distintivo alguno sobre el capó de sus vehículos y algunos de sus propietarios comenzaron a ocupar el vacío instalando sus propios ornamentos, lo cual preocupó sobremanera a Henry Royce quien en 1911 decidió realizar un encargo especial que se convirtiera en el emblema de su marca de automóviles. Ese fue precisamente el nacimiento del Espíritu del Éxtasis, también conocido como El Espíritu de la Velocidad o La Dama Voladora.
Por sorprendente que resulte el símbolo de la señorita inclinada hacia adelante, con los brazos extendidos hacia atrás y un gran trozo de tela que simula dos alas, nació del amor entre Lord Montagu de Beaulieu (pionero de la industria y editor de una revista de automóviles) y su secretaria, la cual falleció antes de poder disfrutar del éxito de la figurita de la cual fue responsable en su papel de musa.
Desde 1911 la figura del Espíritu del Éxtasis se convertiría en el emblema de Rolls-Royce, aunque no sería hasta 1920 cuando se comenzaría a incorporar de serie en todos los vehículos, hasta entonces era un extra opcional. Dada la evolución de los propios vehículos de Rolls-Royce la figurita ha sufrido hasta un total de 11 modificaciones de consideración, entendiendo por esta el aumento o disminución de su tamaño.
En la actualidad el Espíritu del Éxtasis tiene una altura de 7.5 centímetros y cuenta con un sistema retráctil que permite que se retraiga sobre el radiador en caso de impacto o mediante un botón dentro del habitáculo. Se fabrica generalmente en acero inoxidable pulido, plata de ley de 925 milésimas y oro de 24 quilates.
Como curiosidad, el prototipo de Rolls-Royce Phantom EE recientemente presentado contaba con una figurita fabricada en makrolon y retroiluminada de color azul. El objetivo era el de mostrarnos su condición de vehículo eléctrico.
Desde su creación todos los Rolls-Royce han sido dotados de su correspondiente figurita, salvo algunas excepciones. Las más conocidas son las de la (por aquel entonces) princesa Isabel I y su hija la Princesa Margarita, que sustituyeron a la dama por una pequeña escultura ecuestre de San Jorge de Capadocia matando un dragón y un Pegaso respectivamente. El primer emblema aún se conserva y sigue adornando los diferentes Rolls de la flota de la Casa Real Británica cuando estos se utilizan en ocasiones especiales.
Esta es el relato de uno de los símbolos más importantes de la historia del automóvil y el emblema de Rolls-Royce, sinónimo de lujo y elegancia.